Olive Kitteridge – Elizabeth Strout

OKOlive es una mujer ya madura, “campesina, pasional e intransigente”, de presencia y carácter bruscos; honesta, con una mente brillante y un poco asocial. Tras haber enseñado matemáticas en el colegio del pueblo, jubilada junto a su marido, Olive vive la última etapa de su vida cada vez más desconcertada. En vez de ser más sabia, parece estar más desorientada.

Olive es también el hilo conductor de casi todos los 13 relatos que componen este libro. Todos suceden en Crosby, un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra en Estados Unidos. El interesante personaje femenino está presente, a veces en claro primer plano, a veces a través de una mención. Tan sólo está ausente cien por cien en dos de las historias, que quedan por ello un poco descolgadas del conjunto.

Se nos narran distintas etapas y momentos de su vida y de las personas que viven alrededor, se nos cuentan aquellos sucesos que suponen un verdadero cambio en la vida de las personas, ya sea por culpa de la enfermedad o la muerte repentina e inesperada, o la cobardía y el engaño descubierto, o la soledad. Y cómo las personas siguen viviendo y tratan de seguir caminando por la vida a pesar de todo. Algunas salen adelante, otras siguen andando ciegas, otras sucumben.

Además de Olive, entre todos los personajes destaca Henry, el marido de Olive, por el antagonismo de sus caracteres. Henry es todo bondad y comprensión, y resulta interesante darnos cuenta de que de verdad entendemos porqué a veces personas tan diferentes llegan a quererse.

Hacia el final del libro la desorientación de Olive, es cada vez mayor. Pasados los 70, ella sigue viviendo en el pueblo, tiene sus pequeñas rutinas, hace cosas, pero está perdida, “no siente que tenga un lugar en el mundo.” Es una sensación que cualquiera puede entender a pesar de no haberla vivido. Ese pensar para uno mismo : ¿Para qué existes?

Elizabeth Strout (1956, Maine, EE.UU.) ganó con esta obra el Premio Pulitzer de Ficción en 2009. En un pequeño párrafo biográfico de su página web se cuenta que estudió a los autores americanos y su manera de contar historias por su cuenta. A los 16 años mandaba relatos a diferentes revistas en busca de una primera publicación que no llegaría hasta diez años más tarde. Estudió Filología inglesa, Derecho y, curiosamente, Gerontología, la ciencia que estudia la vejez.

Hace un año leí este libro y después vi la miniserie de la HBO. Ahora, tras haber releído el libro, creo que me gustó más la miniserie. No es sólo porque Olive Kitteridge sea interpretada por Frances McDormand, ni porque Bill Murray tenga una aparición estelar. Es como si me hubiera formado una idea más clara de quién es Olive Kitteridge al ver la miniserie, aunque no sea del todo fiel al libro. Es muy recomendable. Si pueden, consuman ambas.

Os dejo un fragmento:

Olive entiende por qué Chris no se ha molestado nunca en tener muchos amigos. Es como ella en ese aspecto, no soporta el blablablá. Y, en cuanto les das la espalda, se ponen a hablar sobre ti. «No te fíes nunca de nadie», había dicho su madre a Olive hacía años, después de que alguien dejara una cesta llena de boñigas junto a la puerta de casa. A Henry le irrita esa forma de pensar. Pero el propio Henry es bastante irritante, con su insistencia en continuar siendo ingenuo, como si la vida solo fuera lo que el catálogo de una gran superficie decía que era: un continuo deambular con una sonrisa en la cara. Aun así, a olive la ha preocupado que Christopher se quedara solo. Especialmente el invierno pasado, se obsesionó pensando que su hijo se haría mayor, que regresaría a casa de noche después del trabajo, cuando ella y Henry ya no estuvieran. Así que se alegra, en verdad, por lo de Suzanne. Ha sido inesperado, y le costará hacerse a la idea, pero, bien mirado la doctora Sue servirá. Además, tiene que reconocerlo, a Christopher se le cae la baba por ella. Por supuesto, ahora mismo, su vida sexual debe ser muy excitante, y sin duda creen que va a durarles, como les ocurre a las parejas recientes. También creen que han puesto fin a su soledad. Pensar en eso la hace sentir para sus adentros mientras yace en la cama. Sabe que la soledad puede matar a la gente, puede, de hecho, causar distintos tipos de muerte. Su opinión personal es que la vida depende de lo que ella considera «grandes alegrías» y «pequeñas alegrías». Las grandes alegrías son cosas como contraer matrimonio o tener hijos, intimidades que te mantienen a flote, pero estas alegrías contienen peligrosas corrientes ocultas. Por eso también son necesarias las pequeñas alegrías: un dependiente amable en unos grandes almacenes, por ejemplo, o la camarera de Dunkin’ Donuts que sabe cómo te gusta el café. Un asunto complejo, la verdad.

CSDL

Enlaces de interés

Web de la autora , Elizabeth Strout

 

DATOS DEL LIBRO

Título – Olive Kitteridge  

Autor – Elizabeth Strout 

Páginas – 328

Precio – 21.99 euros

Editorial – El Aleph

Año de publicación – 2010

ISBN – 9788415325604

Acerca de CSDL

Periodista, pero vamos. Profesor en potencia. Lector, caminante. Cine, fútbol y radio. Miguel Delibes, J.D. Salinger, Raymond Carver y Richard Ford.

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