Otra vuelta de tuerca – Henry James

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Congregadas junto al fuego, varias personas cuentan historias de miedo. Implicado en la escena, quien nos narra esta situación pronto recuerda que Douglas, otro de los allí presentes, puede tener una historia interesante que contar. Y así interpela a todos antes de iniciar el relato:

-Estoy de acuerdo, por lo que hace al fantasma de Griffin, o lo que quiera que fuese, en que la particularidad de que se apareciera primero a un niño de tan corta edad le añade un toque especial. Pero no es el primer caso con intervención de un niño de que tengo noticia. Si con un niño se le da a la historia otra vuelta de tuerca, ¿que pensaría ustedes de dos niños…?

-Diríamos, por supuesto, – intervino alguien- ¡que dos niños le dan dos vueltas! Y también que nos gustaría saber más sobre esa historia.

Después de fomentar la expectación, Douglas termina por contar el relato recogido en un manuscrito que le fue enviado por la escritora, una conocida suya que vivió los sucesos en en carne propia y cuyo nombre no se menciona en todo el libro. Así, comienza la narración en primera persona de una joven que acude a una entrevista de trabajo para ser institutriz de dos niños huérfanos, Flora y Miles, en la mansión Bly. El tío de los infantes y dueño de la casa busca a alguien que, acompañando al ama de llaves, la señora Grose, se encargue de ellos y asuma la responsabilidad completa, puesto que él no está dispuesto a encargarse. De modo que le ofrece el puesto siempre y cuando nunca se comunique con él para contarle nada, ningún tipo de percance o altercado. Tras llegar a la residencia, alejada de la ciudad y rodeada de bosque, la estancia comienza sin inconvenientes. El enclave de su nuevo hogar es encantador y la conducta de los niños resulta excepcional a la nueva inquilina. No obstante, pronto apreciará extraños sucesos sensibles de estar relacionados con lo sobrenatural.

Henry James, precursor del monólogo interior, nos introducirá por los vericuetos mentales de la institutriz, el personaje central de la obra, que trhenry-jamesatará de hacer conjeturas sobre todo lo que ocurre y pretenderá llegar al fondo del asunto hasta sus últimas consecuencias. Desde su particular perspectiva, veremos todo lo que ella experimenta, siente y reflexiona. Gracias a esta técnica narrativa, el lector puede vivir de una manera especialmente intensa el relato, que gracias a unos giros y vaivenes bien empastados consigue mantener el suspense hasta el final de esta novela victoriana.

Escrita con una prosa elegante sin ser pomposa (lo que hace de ella un clásico ameno y nada pesado), consigue envolver al lector con numerosas descripciones muy bien compuestas, pensamientos analíticos, y un complejo entramado de inquietantes circunstancias difíciles de aclarar. No en vano, la expresión otra vuelta de tuerca es un giro popular y literario para designar una situación en la que se añade una novedad a lo visto hasta el momento, se apura un poco más lo que había, se presiona un grado más a alguien: La intriga va en aumento conforme avanza el relato por la ambigüedad de los sucesos, por lo que según se profundiza se pueden sacar distintas conclusiones, y cada lector puede tener su propia interpretación. Cada cual será libre de apostar por la línea detectivesca de la joven institutriz o sacar sus propias conclusiones. Lo cual hace que esta lectura se pueda convertir en un interesante ejercicio reflexivo. Y por esto mismo este es un libro de misterios que, guste o no, no deja indiferente.

Aquí un breve fragmento para que os introduzcáis en la atmósfera:

“Sin duda esperaba algo más en aquella ocasión porque me quedé como clavada al suelo, además de temblando. ¿Existía un secreto en Bly, un misterio como el de Udolpho o un pariente loco, del que no se hablaba, y al que se mantenía, sin que nadie lo supiera, encerrado? No sé cuánto tiempo di vueltas a aquellas posibilidades, ni cuánto tiempo, unidos miedo y curiosidad, seguí en el sitio donde me había producido la confrontación; solo recuerdo que cuando volví  a casa la oscuridad era total”.

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Fotograma de The Innocents

Pero no solamente cabe hablar de las virtudes de la novela. La historia ha sido llevada al cine en varias ocasiones, y de una manera excepcional con el título The Innocents (1961). Se realizó bajo la dirección de Jack Clayton, con el guión de Truman Capote y William Archibald, y destacan las interpretaciones de Deborah Kerr y Martin Stephens (también conocido por su aparición en El pueblo de los malditos). Perfectamente ambientada y reconstruida, lejos de decepcionar al lector entusiasmado, pienso que ampliará su visión puesto que además de incluir algunos cambios y contar con una conseguida visión propia que no desmerece con respecto a la versión literaria, sus creadores supieron sacarle partido a las ventajas y distinciones del lenguaje audiovisual frente al escrito. De hecho, toda la culpa de esta reseña la tiene el visionado que hice de la película. Mi impresión fue tan buena que rápidamente dilucidé que el libro no podía estar mal. Os dejo con los créditos de introducción de la película, posiblemente uno de los más intensos y sugerentes de la historia del cine.

Henry James (Nueva York, 15 de abril de 1843 – Londres, 28 de febrero de 1916) fue narrador, crítico y dramaturgo estadounidense (no obstante, vivió muchos años en Europa y se nacionalizó como británico casi al final de su vida) conocido por sus novelas y relatos de estructura compleja y basados en la técnica del punto de vista, donde se realiza el análisis psicológico de los personajes desde su interior. Es considerado uno de los grandes maestros de la ficción moderna. Junto con Otra vuelta de tuerca, algunas de sus obras más celebres son Las alas de la paloma o El retrato de una dama.

Mariaje Ruiz

Enlaces de interés

The Innocents, película completa (en inglés con subtítulos en castellano)

DATOS DEL LIBRO
Título – Otra vuelta de tuerca
Autor – Henry James
Páginas – 223
Precio –  10’90€
Editorial – Alianza Editorial
Año de publicación – 2000
ISBN – 978-84-9104-322-5

Acerca de Mariaje Ruiz

Exploring lights. Stalker out of the Tarkovsky's scenes. Envuelta en tinta, notas, pintura, fotografías y celuloide. Monje en el monasterio de lo cultural. No me avergüenzo del Evangelio. Como dijo cierto cura rural, "¿qué importa, si todo es gracia?". Send me some flowers.

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