Memorias de África – Isak Dinesen

Muy especial tiene que ser una mujer cuando, habiendo nacido en el seno de una familia de la aristocracia, teniendo una vida acomodada y sin preocupaciones y habiendo recibido una esmerada educación en las más prestigiosas escuelas europeas, decide de pronto dejarlo todo y partir hacia África para trabajar con sus manos en una plantación de café, cazar leones a cañonazos y volar en avioneta sobre las llanuras de Kenia. Esa mujer tan especial fue Isak Dinesen, pseudónimo utilizado por la baronesa Karen von Blixen-Finecke, la famosa escritora danesa.

A los 28 años de edad Karen Blixen abandonó su vida acomodada en Europa para casarse con el barón Bror von Blixen-Finecke. Con este matrimonio inició una nueva vida en Kenia (entonces parte de las colonias británicas), donde puso en marcha el proyecto de explotar una plantación de café. Sin embargo, y a pesar de la ilusión con la que Isak Dinesen se entregó a su nueva vida, su matrimonio no duró mucho, y al poco tiempo la pareja terminó separándose.

Aunque su vida en África no había empezado del todo bien, ello no impidió que los años que siguieron fueran los mejores en la vida de Isak Dinesen. Durante los mismos se dedicó, sola y sin ayuda, al difícil proyecto de sacar adelante su plantación de café. Esto le trajo multitud de problemas de todo tipo, en cuya solución se volcó en cuerpo y alma, convirtiéndose en una mujer decidida y perseverante. La rudeza de la vida en el campo y las duras tribulaciones que en aquellos años pasó, sin embargo, en absoluto le impidieron desarrollar una fina y poderosa sensibilidad. En aquellos años Karen vivió a gusto en un espacio aislado del mundo, al margen de sus convencionalismos y problemas, y en dicho espacio disfrutó de una vida plena, libre, idílica.

Memorias de África rememora los abundantes recuerdos de la escritora durante su vida en África. A lo largo de las páginas puede apreciarse que algunas de las cosas que vivió Isak Dinesen le marcaron especialmente, hasta el punto de terminar formando parte de su más profunda identidad. Ella misma dijo: “Cuando volví de África, le dije a mi madre que no debía esperar mucho de mí, porque una mitad mía yacía en las montañas de Ngong”.

El contacto con las tribus aborígenes, que fue intenso y muy enriquecedor, fue una de esas cosas. A lo largo de la novela Dinesen dedica párrafos y párrafos a describir la vida, el carácter, las costumbres y la psicología de las distintas razas con las que tuvo que tratar en África. Aunque a lo largo de la misma aparecen numerosos personajes, creo que habría que destacar la relación que mantuvo con su criado somalí, Farah, que convivió durante muchos años con ella, y con el que llegó a tener una química especial.

Isak Dinesen

Otra de las constantes en la novela es la comunión de la autora con la naturaleza. Una vez se asentó en África, en un entorno salvaje y con muy pocas distracciones,  en la vida de Isak Dinesen comenzaron a jugar un papel esencial el clima, las estaciones, los ríos, las montañas, los animales. La escritora describe todo ello con una sensibilidad profunda y especial. Una de las muchas historias que Dinesen cuenta me gustó especialmente: un día rescata a una pequeñoa antílope malherida al que un grupo de niños aborígenes van a matar. La lleva a la granja, donde éste crece y crece a modo de mascota de Dinesen y de sus sirvientes y empleados, y durante años todos le dan su cariño desinteresado. Un día, cuando Lulú (tal es el nombre que le dieron) ya es una antílope adulta y fuerte, desaparece y todos quedan tristes y por su marcha. Y sin embargo, aunque a partir de entonces vive de forma salvaje, el antílope no olvida, y en un gesto de gratitud por los cuidados recibidos, todas las primaveras vuelve a la granja de visita, donde le reciben con los brazos abiertos como a una antigua amiga. Aún muchos años después de abandonar la granja, cuando Lulú ya incluso se ha apareado y tiene una cría, sigue volviendo por primavera. Bajo los primeros árboles de un bosque cercano a la casa, se la puede ver contemplando la casa en compañía de su pareja y su cría, como añorando volver:

También me parecía que la unión libre entre mi casa y el antílope era algo raro y honroso. Lulú venía del mundo salvaje para mostrar que estábamos en buenos términos con él, y que consideraba que mi casa formaba parte del paisaje africano, de manera que nadie podía decir dónde terminaba una y dónde empezaba otro. (…)

Por último, no puedo dejar de mencionar a Denys-Finch Hatton. Él es un cazador inglés que viaja por África, cazando leones y buscando aventuras. Tiene el carácter salvaje e indomable de las criaturas que persigue, en esto se parece a Karen. Después de conocerse, y aunque Dinesen no da muchos detalles en la novela, ambos viven una compleja historia de amor, a la vez dulce y amarga. Dulce porque juntos disfrutarán de un idilio aislado de todos y de todo, donde los amantes tienen el mundo entero para ellos solos. Amarga porque el duro carácter de ambos les impedirá renunciar a su libertad e independencia respectivas para comprometerse el uno con el otro. Así, durante largas semanas Denys viaja por África, y sólo de cuando en cuando vuelve a la granja, donde los amantes se reencuentran y cenan juntos y beben y se pasan la noche conversando y contando historias. De hecho, los inicios de Isak Dinesen como escritora se remontan a esta época, en la que comenzó a escribir las historias que le contaba a Denys-Finch Hatton cuando éste se dejaba caer por la granja. Fue también Denysn el que, en palabras de la propia escritora, le regaló una de las más impresionantes experiencias que se pueden vivir: la de volar sobre África. En efecto, éste se movía por África en avioneta, con la que llevaba a Karen a dar largos paseos sobre las llanuras de Kenia (¿hay algo más romántico?).

Meryl Streep y Robert Redford, en la adaptación al cine de la novela

Y, sin embargo, toda la feliz existencia que había ido construyendo en África terminaría de pronto, cruel y repentinamente, y Dinesen tendrá que volver a Europa y dejar África para siempre. Pero no os voy a contar por qué (tendréis que leerlo).

Fue entonces, tras vuelta a Europa, cuando Karen Blixen comenzó a labrarse una reputación como escritora. Comenzó publicando sus Siete cuentos góticos, el libro que le llevó a la fama, y después Memorias de África, su novela más famosa. Menos conocido es El festín de Babette, que fue objeto de una adaptación al cine que en los años ochenta tuvo mucho éxito.

Max Estrella

DATOS DEL LIBRO

Título – Memorias de África

Autor – Isak Dinesen (Karen Blixen)

Páginas – 384

Precio – Título agotado

Editorial – Alfaguara

Lugar y año – Barcelona, 2011

ISBN – 9788420407463

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