Eisejuaz – Sara Gallardo

Eisejuaz_PortadaEisejuaz es el retrato de un alma sencilla. Al parecer, la escritora argentina Sara Gallardo quedó cautivada por la historia de un indio al que conoció en un viaje que hizo en 1967 a la provincia de Salta, al norte del país. En él se inspiró para construir el personaje de Lisandro Vega, un indio mataco, también llamado “Eisejuaz, Este También, el comprado por el Señor”. Las páginas de su novela nos van sumergiendo en el alma de Eisejuaz mediante un lenguaje deliberadamente simple que refleja la bondad del personaje. Este lenguaje, abrupto y poético a la vez, es el sustrato idóneo para contarnos la historia fascinante de un hombre que vive en una estrecha relación con Dios. Así, la vida de Eisejuaz se desenvuelve en la escucha de la voz misteriosa de aquel a quien él llama “el Señor”, al igual que los profetas de la Biblia vivían atentos a las exigencias de esta misma voz. “Hubo hombres antes que yo —dice Eisejuaz— que fueron llamados por el Señor. Les dio visiones y enseñanzas para bien de sus pueblos y sus pueblos se alegraban”.

En este sentido, la novela de Sara Gallardo podría resumirse diciendo que narra la respuesta de un hombre sencillo a la llamada de Dios. Por un lado, se trata de una vocación profética: en varias ocasiones, Eisejuaz siente el impulso de advertir a su gente contra las malas acciones y reconducirlos hacia la rectitud de vida, a pesar de la respuesta negativa que recibe a cambio. “Se acabó el tiempo de nosotros, pero no importa”, grita el indio mataco a los suyos. “Amasen sus corazones, hagan un botijo, llénenlo de agua, mensajera del Señor”. Él escucha la voz de Dios en todas partes, a través de una lagartija de color de sol, o a través del remolino de agua que sale por un desagüe. Por otro lado, Eisejuaz ve que la suya es, ante todo, una vocación de servicio. “Lisandro, Eisejuaz, tus manos son mías, dámelas”, le dice el Señor desde el remolino de agua. Pronto se da cuenta de que tendrá que cuidar con sus manos de Paqui, un hombre blanco desgraciado, a quien el indio encuentra moribundo en el barro un día de lluvia.

misión_eisejuaz

Misión anglicana en Salta, Argentina, 1922

Por medio de la extraña relación entre Eisejuaz y Paqui la novela resalta el carácter misterioso de la vocación del indio, un designio que ni siquiera él comprende. “Cuando entregues las manos perderás la sed”, le dice a Eisejuaz un anciano, revelándole que solamente mediante la entrega sacrificada a otro quedará saciado. El protagonista se compara a sí mismo, en unas líneas de resonancias bíblicas, con la semilla que ha de desaparecer para dar fruto: “Es difícil cumplir en este mundo de sombras. Pero no podemos llorar por lo que somos. Solo decir: ‘Aquí estoy, y en mi ceguera digo: bueno’. Así como dice en su ceguera la semilla que nada sabe, y nace el árbol, que ella no conoce”. Esta enseñanza, tomada del evangelio de san Juan (12,24), también abre la conocida novela de Dostoievski Los hermanos Karamázov. Ciertamente, Eisejuaz tiene mucho del “loco santo” que tanto abunda en las novelas del escritor ruso; un tipo de personaje que se caracteriza por una especial cercanía con Dios que queda oculta a los que le rodean por su aparente idiotez o locura. Las siguientes líneas resumen la actitud interior del indio mataco:

Así trabajé todo ese año en el aserradero. Y cuando ese año se cumplió bajé al aserradero y dije a don Pedro:

—No voy a trabajar más, don Pedro.

Me preguntó por qué, se afligió, pero yo no podía explicar. Me dijo: “¿No hiciste nada malo? ¿No querrás escapar? ¿Tenés un trabajo mejor?”. Sabiendo que no había por allí ningún trabajo mejor.

Dejé de trabajar. Y me había hecho una casa de paja colorada bien atrás de las vías del tren. Y volví a pescar, a hacer changas, preparándome. Y pasé dos años preparándome, hablando con el Señor, esperando el día escrito por él, la llegada de aquel que me anunciaron, ese a quien debía entregar las manos. Y comiendo, durmiendo, pasé cada día, así como la raza de los hombres los pasa en esta tierra, que es esperando.

Sara Gallardo (Buenos Aires, 1931-1988), fue periodista y novelista, autora de novelas como Enero (1958), Los galgos, los galgos (1968) o Eisejuaz (1971), entre otras. En 2019, la editorial Malas Tierras rescató del olvido Enero y Eisejuaz con dos cuidadas ediciones publicadas en España.

Palzol (Pablo Alzola)

 

Datos del libro 

Título: Eisejuaz

Autor: Sara Gallardo

Páginas: 208

Precio: 16,90 €

Editorial: Malas Tierras

Lugar y año de publicación: Madrid, 2019

ISBN: 978-84-120030-4-8

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