La muerte de Ivan Illich – León Tolstoi

“Lo triste no es morir, lo triste es no haber vivido”. Esta frase se la escuché a un amigo subiendo una montaña a punto de terminar el 2020. De dónde provienen esas palabras, lo desconozco. Lo que tengo claro es que es un buen resumen de La muerte de Ivan Illich. 

Esta breve novela de Tolstoi nos relata los últimos meses de un enfermo cuya vida, tan parecida a tantas otras de sus contemporáneos, ha transcurrido de manera correcta, sensata y profundamente infeliz. El relato aborda, por tanto, a partir de los pensamientos del protagonista las cuestiones cruciales de la existencia humana: el problema del dolor, la muerte, el sentido de la vida.

Cuando uno lee este relato, se da cuenta de que más allá de las diferencias externas en las condiciones de vida que pueda haber entre nuestra sociedad y la rusa del siglo XIX que aparece ambientada en el libro, lo nuclear, la pregunta que todos antes o después nos planteamos, ¿cómo puedo tener una vida feliz?, sigue esperando de cada uno de nosotros una respuesta. El drama está, parece señalar Tolstoi, en que se nos pasa la vida sin habernos preguntado antes si el modo en que la vivimos es la manera que nos va a hacer verdaderamente felices.

Tolstoi es uno de los grandes novelistas rusos del siglo XIX, autor de obras como Guerra y paz o Ana Karenina por las que se ha convertido en un clásico universal.

Copio aquí un fragmento del libro:

Ivan Ilich vio que se moría y su desesperación era continua. En el fondo de su ser sabía que se estaba muriendo, pero no sólo no se habituaba a esa idea, sino que sencillamente no la comprendía ni podía comprenderla. 

El silogismo aprendido en la Lógica de Kiezewetter: «Cayo es un ser humano, los seres humanos son mortales, por consiguiente Cayo es mortal», le había parecido legítimo únicamente con relación a Cayo, pero de ninguna manera con relación a sí mismo. Que Cayo -ser humano en abstracto fuese mortal le parecía enteramente justo; pero él no era Cayo, ni era un hombre abstracto, sino un hombre concreto, una criatura distinta de todas las demás: él había sido el pequeño Vanya para su papá y su mamá, para Mitya y Volodya, para sus juguetes, para el cochero y la niñera, y más tarde para Katenka, con todas las alegrías y tristezas y todos los entusiasmos de la infancia, la adolescencia y la juventud. ¿Acaso Cayo sabía algo del olor de la pelota de cuero de rayas que tanto gustaba a Vanya? ¿Acaso Cayo besaba de esa manera la mano de su madre? ¿Acaso el frufrú del vestido de seda de ella le sonaba a Cayo de ese modo? ¿Acaso se había rebelado éste contra las empanadillas que servían en la facultad? ¿Acaso Cayo se había enamorado así? ¿Acaso Cayo podía presidir una sesión como él la presidía?

PRB

Ficha técnica

Nº de páginas:134

Editorial:JUVENTUD

Idioma:CASTELLANO

Encuadernación:Tapa blanda

ISBN:9788426111173

Año de edición:2011

Plaza de edición:BARCELONA

Traductor:MARIANO ORTA MANZANO

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